En este ejemplo, Ana, Ben y Chris hacen un viaje de fin de semana y usan EUR y RSD. La meta no es calcular un único total artificial, sino conservar quién pagó, quién se benefició y qué queda en cada moneda. Las cifras son ficticias y deliberadamente sencillas para que resulte fácil reutilizar el método.

El viaje compartido y las primeras reservas

Ana paga 240 EUR de alojamiento, repartidos por igual entre los tres. Ben paga 60 EUR por el transporte al aeropuerto, compartido por Ana y Ben porque Chris llega por separado. El registro conserva quién pagó y quién se benefició en cada gasto, y genera distintas partes en EUR sin calcular deudas a mano.

Las compras locales permanecen en su moneda original

Chris paga 9000 RSD por una cena del grupo y Ana paga 3000 RSD por entradas de museo que usan Ana y Chris. Estas entradas crean un saldo separado en RSD. No se aplica ningún tipo de cambio supuesto y el saldo del alojamiento en EUR no cambia.

Un reembolso salda la deuda que realmente cubre

Ben transfiere a Ana su parte en EUR después del viaje, por lo que el grupo añade un reembolso directo de Ben a Ana en EUR. Chris paga a Ana por separado en EUR y después salda con Chris el saldo en RSD. Cada transferencia se registra en su moneda real, sin reescribir las compras originales.

Lo que explica el registro final

Cada viajero puede ver el alojamiento, el transporte, la cena y el museo, además de los reembolsos completados. Si se cuestiona una cifra, el gasto original sigue visible. El ejemplo termina con saldos claros por moneda, sin fórmulas de hoja de cálculo ni cuentas compartidas.